viernes, 9 de marzo de 2007

Los heroes de hoy no usan capas

Historias que pasan, historias que me llegan a través de susurros en la noche de la barrikada. Las historias se repiten como fantasmas del pasado. La involución está más arraigada que nunca, y nos inducen al sueño. Entre esas historias siempre hay malos y buenos, victimas y verdugos, poderosos y oprimidos, pero en una de cada cien, una persona normal y corriente aprieta los puños y cierra los dientes y se resiste a seguir soñando. Auténticos héroes de Madrid.

Hoy os voy a contar un cuento real de un heroe en Madrid. Y no es el Capitán América como podéis imaginar.

En un autobús de la ciudad estaban un montón de zombis regresando a sus casas. Una mujer sudamericana con su hija pequeña se encontraban sentadas en un asiento del autobús cuando de súbito entra en escena una típica Cruela de Vil Madrileña de las que abundan en el centro. Vistiendo a la clásica moda paleolítica, cubierta completamente de animales muertos y portando valiosas joyas extraídas por los niños de las minas.

Cruela venia acompañada de su marido, con su natural atractivo propenso a guardar revistas porno en el mueble bar.

Cruela de Vil se acerca lentamente y le dice a la mujer sudamericana: "Déjame el sitio".

La mujer latina le replica asombrada en voz muy muy bajita "¿Porqué tengo que dejarla el sitio?" mientras su hija exclama: "¡Yo no quiero levantarme mamá!". Cruela de Vil responde altiva: "Alguien como tu no debería ir sentada mientras yo voy de pie".

¿Os suena de algo?.

La mujer latina agacha la cabeza y se levanta lentamente para cederle el sitio a Cruela. De repente, se abre una luz en el espacio tiempo y una mano brillante aparece entre los sonámbulos del autobús y sujeta a la mujer sudamericana por el hombro impidiendo que se levante.

"Usted no se levante".

Cruela de vil se encara: "Esta historia no va con usted, no me extraña que estemos así. Si es que tiene que haber de todo".

De la luz brillante sale una voz que dice: "Señora, o espera a que se levante alguien para bajar o se queda de pie como hacemos todos".

Cruela de Vil se siente pequeña como un moco de hormiga y la luz brillante la ha desnudado de tal manera que incluso los sonámbulos del autobús pueden verla tal y como es en realidad.

Humillada y dolida Cruela se resigna a quedarse de pié ante las miradas de los sonámbulos que asombrados van despertando de su letargo poco a poco.

El brillo se va apagando poco a poco, volviendo a dejar la atmósfera del autobús como la de un día cualquiera, pero cargada de olor a justicia y bondad.

Eso para mi es un autentico héroe. Y esto es lo que se merece:


Esto fue una autentica historia ocurrida hoy en un lugar de la ratonera donde vivo.








La estrella de la esperanza...continuara siendo nuestra. "Victor Jara".

2 comentarios:

Anónimo dijo...

muy bueno!

Cristina R dijo...

Por mas que lo intento no puedo entender como existe gente como cruela de vil, que son asi sin mas, no me permito creer que es posible, y sin embargo estan ahi.